Los arándanos deshidratados son ricos en antioxidantes, vitamina C y fibra. Su sabor dulce-ácido los hace perfectos en recetas dulces y saladas.
Receta 1: Granola casera
Mezcla avena en hojuelas con nueces picadas, miel y arándanos deshidratados. Extiende en bandeja y hornea a 160 °C por 20–25 minutos, removiendo a mitad del tiempo. Guarda en frasco hermético.
Receta 2: Muffins de arándanos
Agrega una taza de arándanos deshidratados a tu mezcla de muffins favorita. Hornea hasta que estén suaves y esponjosos. Puntos de sabor intenso en cada mordida.
Receta 3: Ensalada fresca
Combina espinaca fresca, arándanos deshidratados, queso fresco y nueces. Aliña con vinagre balsámico y aceite de oliva. Sirve de inmediato.